domingo, 5 de agosto de 2012

I’m out of ideas, pero gracias

Estoy seca, como Ishaka estos días. Desde que llegué solo ha llovido una vez. La piscina que esquivaba al ir a trabajar es un trozo más de camino y hasta el sempiterno charco frente al hospital se ha evaporado. Mi inspiración se ha debido evaporar también porque el turullo de ideas que siempre salta en mi cabeza hasta que ella les da forma parece imposible de domar estos días. Será la visita a España, que con la duración por encima de lo habitual, me ha dejado aún más en babia de lo que ya es habitual, o la poquita suerte que me acompañó mientras estaba allí, muy a tono con la suerte general del país, o la pila de faena que me ha recibido al llegar que, sin ser una sorpresa, no veo cómo voy a rebajar a velocidad suficiente como para no llegar tarde a todo, o que no toca estar inspirada i prou.

Sin embargo, no quería que mi incapacidad para organizar mis ideas me impidiera dar las gracias a todas las personas que tuvieron algo que ver en que me trajera casi cuarenta kilos de donaciones en el equipaje y dejara más de una caja esperándome para la próxima ocasión (y siendo la mayor parte de ellas material plástico que apenas pesa, os podéis hacer una idea de lo bonico que era el carro de las maletas cuando me dirigía al mostrador de facturación).

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No tiene sentido que con lo falta de palabras que estoy ahora mismo me ponga a intentar explicaros lo que todo esto significa para nuestro laboratorio, GRACIAS: Dani, Yolanda, Nieves, mamá (y amigas), Romi, Rafa, MJ (aunque esas ya me las traje en abril), Raquel, ese GMD del que salí hace ya unos cuantos años, el laboratorio de microbiología y biología molecular del AINIA, Juanba y Ana de Mejoran, Noemí y la gente del Miguel Servet, y voy a añadir aquí a Xosé porque, aunque sus aportaciones no hayan volado conmigo, nos han llegado muy a tiempo a través de la red. Gracias también a la brigada recogebolis que va a hacer que cuando vuelva mi prima de Mozambique se dé un susto que no veas con la de cajas que tiene que enviar.

A todos, gracias. Gracias por los cafés (mejor dicho, por las horchatas y las tilas), por los paseos por la playa, por la carretera, al fresco de la noche o en mitad de la tarde, por las cerezas, por las idas y venidas en coche, por las salas de cine desiertas, por las series, las pelis y los libros, por las comidas, por las cenas, por los partidos, por los asados, por todos los ratos, por acercaros, por dejar que me acercara, por cuidarme cuando me puse mala, y por seguir en mi vida aunque me empeñe en ser poco más que una visitante en la vuestra.

PD: Según las últimas noticias sobre el brote de ébola parece que la cosa se va controlando, el número de infectados se ha ralentizado, los casos son menos graves – supongo que porque los cogen antes, pero no me hagáis mucho caso - y sigue confinado al distrito en el que surgió. Ha llegado a mis oídos que algunas ONGs están usando el desafortunado evento para hacer campaña de recogida de fondos. La crisis está sacando lo peor de demasiada gente. Todas las medidas de control están implementándose con rigor. El ébola es muy grave, sobretodo porque no se sabe nada de él, pero esto no es una crisis humanitaria. Si queréis donar, donad (los estudios dicen que ayuda a ser feliz) pero no contribuyáis a disparar las alarmas porque lo que menos necesita Uganda es perder los ingresos de la temporada alta de turismo sin razón.

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